Homilía domingo 20 TO_A
¡Menudo verano de gritos llevamos! La semana pasada, con Pedro, gritábamos ¡Sálvanos, Señor, que nos hundimos! Y hoy con esta mujer sufriente: ¡Ten compasión de mí! Hoy es el grito de esta mujer cananea que, en principio, no tiene derecho a que Jesús detenga su paso por ella, quien hace detenerse a Jesús, y le ayuda a dar otra orientación a su mirada y su misión. La fe, que es un don, no se da solo en un espacio cerrado. El Espíritu sopla donde quiere. Muchas veces encontramos la fe donde y en quienes menos lo imaginamos. Jesús descubre eso. La fe puede darse fuera de los estrechos límites de la identidad judía y, muchas veces, es más honda y verdadera que la que se da entre los “puros”. La fe puede nacer fuera de los dogmas y los ritos de nuestra Iglesia, aunque luego hayamos de acompañarla, como comunidad creyente. Mateo responde a una situación concreta que se da en su comunidad: la difícil aceptación y acogida de quienes provienen del paganismo. A esa situación quiere responder...