Homilía 13 TO_A
Hoy el evangelio nos habla de amores y de generosidad, y también de opciones vitales, de acogida y descentramiento, con un texto que conviene no malinterpretar. Jesús no nos da a elegir entre amarle a él o amar a los demás. Nos está recordando que el horizonte, el estilo, la manera de amar a los demás se construye desde la centralidad del amor de Dios en nuestra vida. Nos está recordando que el verdadero amor a los demás solo nace del amor a Dios, y que este amor lo experimentamos cuando estamos dispuestos a seguir a Jesús, a vivir como él. Seguir a Jesús comporta renuncias, desprendimientos, conversión, conflicto. Seguir a Jesús supone que hemos de hacer opciones que no siempre son fáciles, y que muchas veces -las más- van a contracorriente de lo que nuestro mundo anuncia, vende, ofrece y vive. Las exigencias del seguimiento no son fáciles ni admiten medias tintas. El seguimiento solo es posible realizarlo cargando con la Cruz. Por eso un cristianismo que quiera vivirse...