Homilía 14 TO_A
La liturgia de la Palabra de hoy es como un sorbo de agua fresca que reconforta nuestra sed de caminantes, y nos permite reemprender la marcha. Escuchar y acoger esta Palabra ya es una manera de entrar en el descanso al que Jesús nos invita. Tenemos que admitir que hay lecciones que, aunque llevemos muchos años escuchando e intentando aprender, aún no hemos aprendido del todo. Todavía no conocemos bien al Padre, ni al Hijo. Ser conscientes de lo que aún nos queda es el primer fruto de la escucha de la Palabra. Jesús ha sabido hacer suya esa Palabra, que él mismo encarna y, por eso, pueden salir de su boca palabras de alabanza y agradecimiento a Dios, y palabras de consuelo y esperanza para nosotros. Te doy gracias, Padre… Jesús, que es persona de sentimientos, siente y expresa su gratitud al Padre, no por cómo le va la vida, o por cuántos le siguen y aclaman, o por cómo va cumpliendo sus proyectos y le salen de bien las cosas que se propone, sino porque Dios es como ...