Tinto joven

Las largas horas de sillón permiten actualizar el catálogo de fotos que se encuentran en el móvil, y pasarlas al ordenador y, entre ellas, ésta que tomé un día a la hora de comer, pretendiendo que se viera lo que realmente era. La calidad del móvil juega estas pasadas, y transforma la luz del sol que atraviesa la copa de vino a mediodía en este haz de luces sanguíneas y vitales. Al natural era mucho más bonito, claro.

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