El día después (del 1 de mayo)


El día después del 1 de mayo suele ser el de las reflexiones en la prensa acerca del sindicalismo, el mundo obrero, y el paro. Este año, la crisis abona todo tipo de reflexiones. Empezando por los datos, algo que resulta obvio a quien tenga un mínimo contacto con el mundo, al margen de las estadísticas: la crisis la están pagando los pobres. Al menos en Sevilla, el empleo precario ha sido el destinatario de las primeras medidas de pánico y autoconservación de los poderosos, y Uno de cada seis trabajadores eventuales de la provincia perdió su puesto de trabajo en el último año, haciendo que se hayan destruido 45.300 puestos de trabajo temporales en la provincia. Esta cifra equivale a más del 90% de los 47.900 empleos destruidos en total durante este periodo en la provincia de Sevilla, correspondiendo el resto a la disminución de los trabajadores no asalariados.

Los más afectados son los hombres. En el colectivo masculino, el 20% de los trabajadores temporales han perdido su empleo en términos interanuales. El ajuste entre las mujeres ha sido menos intenso, ya que no pasó del 12%.

Pero que tras tantas propuestas, promesas y medidas anunciadas, la precariedad suponga un porcentaje tan alto del empleo existente, nos sigue diciendo que el mal de fondo no se ha visto afectado, y que los comportamientos empresariales, económicos, siguen guiándose por criterios absolutamente inhumanos.

Esto es algo que la Iglesia ha denunciado y sigue denunciando en innumerables ocasiones, pero que, mire usted, no encuentra eco en los medios de opinión. Lo cual le viene bien a Izquierda Unida, ese futuro partido extraparlamentario, para esquivar el toro, y calentar el foro con propuestas que está claro que prestan un impagable servicio a los trabajadores (¡!), como reprobar al Papa, por un comentario singular en medio de una aluvión de declaraciones de otro contenido en el reciente viaje a África.

Yo no sé a quien pretenden engañar, pero hace mucho que se han alejado del mundo obrero, más y más rápido que la Iglesia en bastante menos tiempo, que hoy por hoy sigue manteniendo mayor cercanía. Uno de los problemas del mundo obrero hoy es este: ni un solo partido político ha hecho opción por él.

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