He vuelto, casi entero



Como puede apreciarse porque el blog vuelve a tener entradas nuevas, he vuelto de mi último viaje. La verdad es que las sentadas soberanas que me he tenido que pegar y el cansancio acumulado del maratón ferroviario han podido conmigo, y esta tarde la estoy dedicando a descansar las piernas y actualizar tareas: leer correos, preparar reuniones y cursos, escribir el blog, hacer la lista de la compra para pedir mañana, y esas cosas que hacemos los amos de casa que somos un partidito para cualquier mocita casadera con posibles.

Los periplos de esta semana tienen en común una cosa: no te permiten disfrutar como quisieras de las ciudades en las que estás. Algún que otro paseo perdido y rápido me han permitido apreciar que Lérida es una ciudad agradable y manejable por sus dimensiones. Cercana y entendible. Pero poco más. Habrá que programar otros viajes menos llenos de trabajo, para poder disfrutar del entorno. Al menos el encuentro con las personas ha hecho, cómo no, que el paseo merezca la pena.

Y, además, al final creo que voy a hacerme experto en hacer y deshacer maletas con cierto estilo.

P.D. Mientras tanto el mirlo ha ascendido a comunero. Habrá que hacer lo de la propiedad horizontal y ponerle cuota de participación.

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