Vuelta al camino


De nuevo los aires me traen a Madrid por cuestiones de trabajo de la Conferencia, en intensidad tal, que lo que veo de la ciudad es lo que se adivina desde la ventana del despacho, excepción hecha del trayecto en taxi hasta la casa.

La pierna se queja de estas jornadas de mañana y tarde, así que habrá que salir pronto, con la excusa de cenar algo rápido, y caminar alargando el regreso a casa, como terapia.

Mañana, de nuevo gran sentada y, luego, tren de vuelta.
Menos mal que el trinar de los pájaros que se cuela por la ventana aligera algo la tarde, y hace sentirse menos cansado.

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