Eventuales de Tussam



Desde el pasado lunes 28 de marzo, los trabajadores eventuales de Tussam decidieron acampar en la Plaza Nueva, frente a la puerta del Ayuntamiento para reivindicar sus puestos de trabajos.
Son 88 compañeros que, en su día, superaron las pruebas de acceso y que en estos momentos se encuentran en la calle sin empleo. A pesar de que en el pleno del ayuntamiento del pasado mes de octubre todos los grupos políticos aprobaron una moción en la que Tussam se comprometería en admitir de forma escalonada y en un periodo de tiempo a la totalidad de los compañeros. Pero hasta ahora no se ha cumplido nada de eso.
Esta situación se está produciendo en un contexto en el que la empresa, de forma intencionada políticamente, se encuentra en una situación de déficit financiero, fruto de una mala gestión y de una dejadez del ayuntamiento, que de forma sistemática, desde hace más de veinte años, no transfiere su aportación económica en tiempo y forma a la empresa, ocasionando un constante deuda y falta de liquidez que por otro lado Tussam debe pedir a los bancos con el correspondiente interés, para hacer frente a las nóminas.
Por otro lado, salvo IU, los partidos políticos PSOE y PP no son claros en su apuesta por un transporte público de titularidad y gestión pública. Son muchos los que opinan que lo que tratan es de privatizar la empresa, externalizando algunas líneas y otros servicios aunque manteniendo la titularidad pública, con la escusa de conseguir una rentabilidad económica.
Los compañeros se han reunido también con el Defensor del Pueblo, D. José Chamizo, para exponerles sus quejas sobre el trato que están recibiendo en su protesta por parte del Ayuntamiento y del Gobierno Civil. Se vulnera sus derechos fundamentales a manifestar sus quejas. Tuvieron que desistir desde el primer día a montar las tiendas de campañas, porque se lo impedía la policía, a pesar de tener las autorizaciones. Le cortaron el suministro de agua a la fuente pública que está ubicada en la plaza. En ningún momento se les dejaba que durmieran en los bancos, contrariamente a como ocurre con los mendigos. Cada media hora pasa una barredora por la zona para evitar que puedan colocar cualquier silla u otros objetos. No pueden colgar sus pancartas, como cualquier otro colectivo, para expresar sus reivindicaciones.
El apoyo es testimonial de muchos compañeros. Pero en mi opinión no hay un apoyo real y explicito por parte de los sindicatos, que están más preocupados en sus rivalidades de siglas y personalismos. Y no están actuando a la altura de las circunstancias. Junto a estos también, por desgracia, hay un número importante de compañeros fijos que expresan que de lo que se trata es de asegurar la estabilidad de la empresa y salvar los puestos fijos y que a los eventuales pues eso: agua y ajo.


Paco.

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