Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Pero son buenas costumbres... Ya se sabe que "Al que madruga Dios le ayuda..." y los balcones así están más bonitos. Gracias de nuevo porque a Hilario Camacho nunca lo escuché.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con Mª Carmen en lo de buena costumbre; también muy antigua, tanto como las "rondas", cuando los enamorados iban a cantar bajo el balcón de la persona amada. Así que podríamos decir que el padre Fernando está de "Noches de Ronda", como Nat King Cole. Saludos afectuosos.
ResponderEliminarBuena sugerencia la de Nat King Cole. Era uno de los favoritos de mis padres, que vivieron muy enamorados siempre, así que habrá que incorporarla a los balcones. Menos mal que gracias a la tecnología, mientras las canciones vuelan a posarse en cada balcón yo ando hace tiempo dormido.
ResponderEliminar