Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
¿Dónde van los propósitos de enmienda?
ResponderEliminarFrancisco, supongo que esos propósitos los vamos dejando olvidados en un rinconcito hasta que florecen otra vez por un corto periodo de tiempo. No debería ser así, pero lo es. Quizás deberíamos quedarnos con lo poquito que conseguimos mejorar cada año y seguir intentando estos propósitos cada día. Por si no coincidimos de nuevo, le deseo un Feliz Año Nuevo.
ResponderEliminarCon permiso de Fernando, nuestro anfitrión, te invito a frecuentar mi casa en:
ResponderEliminarhttp://diasdeaplomo.blogspot.com/
Feliz Año Nuevo a todos.
Gracias, aunque debo reconocer que ya la había visitado e incluso dejado algún comentario. Ahora que tengo permiso, lo haré más a menudo. Un saludo
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