Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Mi sabor se inclina más por el limón que por la nada. Vicente Amigo cuenta que quedó fascinado cuando vio tocar a Paco de Lucía en la tele, era aún un niño y supo qué quería ser. Si pusiéramos todo nuestro empeño en la meta, podríamos alcanzar grandes objetivos; si tuviéramos fe como un grano de mostaza...
ResponderEliminarPues con el título nada más, no sé que es lo que dice... ¿Limón de nata? ¿A la nata se le echa limón? ¿Se trata de un limón dulce? ¿Será una sensación agridulce? Cuando ya no he podido pensar más sobre el título la he escuchado a ver "qué me decía" y ni era una cosa ni la otra. Ha sido algo mágico.
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