Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Yo prefiero tener alguien con quien hablar antes de tener muchísimas de estas cosas. Eso sí, si me quedo sin portátil, no podría hablar con vosotros...
ResponderEliminarEs verdad que nos estamos acostumbrando a comprar mil cosas que en realidad no nos hacen falta. Se puede ser feliz con muy poco material. Lo importante es tener alguien a quien amar, con quien compartir tus cosas...
Me suena a una vieja canción de mi lejana infancia: todos queremos más. Ahora he dejado de tener tanto interés por las cosas materiales: hoy estoy gozando enormemente con el inicio de recuperación de mi hijo Carlos y con una fotografía que me ha enviado mi nuera de mi segundo nieto, Alejandro. Para colmo, esta tarde vienen a merendar a casa. ¡Quién da más!
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