Somos personas dándonos y recibiéndonos

(De la homilía de hoy, tomado de Lucio Arauzo)
Mirada desde el misterio trinitario, la persona alcanza la más alta realización de su propio ser, de su relación con los demás y de su actuar en el mundo. Cada una de las divinas Personas existe dándose del todo a las otras dos. Aquí debemos inspirar nuestro ser: en el don total y libre al otro, y en la acogida de la entrega personal y libre que el otro me hace de su propia persona. Somos personas dándonos y recibiéndonos. El misterio trinitario que hoy celebramos es un misterio de amor y comunión entre personas que no se reservan absolutamente nada para sí mismas. (Lucio Arauzo)

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