Cerca de todo

No hay distancias. Estamos globalizados y, como puede verse, cerca de todo; a unos pasos. Distantes y cercanos. Las vacaciones aportan también eso: distancia y cercanía. Distancia de lo cotidiano, de lo habitual, de lo conocido y sabido, para abrirnos a lo distante, nuevo y desconocido, que es la manera de acercarlo y hacerlo nuestro. La distancia permite también contemplar mejor aquello cercano, sus matices y perfiles. Es la manera de poder volver a acercarnos cuando regresamos. Las miradas son otras. La distancia aporta novedad y cariño a la cotidianeidad. Y la cercanía nos hace descubrir que somos parte de eso tan nuestro y tan continuo que es la vida de cada día. La distancia, la cercanía, lo distante y lo cercano, la hacemos sobre todo las personas. 

También en nosotros mismos. El tiempo de descanso permite distanciarse de uno mismo y acercarse de forma sorprendente a lo más íntimo y cercano de nosotros. A aquello que, muchas veces, no apreciamos en el trajín de la faena diaria.También nos redescubrimos, nos renovamos, nos aceptamos, y nos amamos en ese trasiego de fuera adentro.

Al final uno descubre que no está tan lejos como creía. Al final uno aprende a estar cerca de todo.

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