Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Esta ya nos la dedicaste en alguna ocasión, pero gracias por compartirla en tu blog.
ResponderEliminarCreo que la verdadera maestra hace abrir los ojos de los niños al mundo y los enseña a pensar. Aparte del cariño o la afectividad que podamos dar,el que puedan hacer algo por primera vez solos, y ver cómo eso los anima es todo un acontecimiento...
Esta mañana, entre mis nietos, me siento más cercano a "la maestra", la seño. Saludos.
ResponderEliminarImportante labor la del maestro, la de la maestra. Importante su figura, para ser valorada y cuidada.
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