Venid conmigo a un lugar tranquilo a descansar.

Venid conmigo a un lugar tranquilo. Ese texto nos ha acompañado a lo largo del día de hoy. Estar en la casa de Dios que nos invita al sosiego, a descansar en él los afanes. El día no ha podido responder mejor a la invitación. Desde los laudes, las intensas nevadas que se han sucedido una tras otra nos obligaban a estar en casa y nos han permitido solo algún corto y nevado paseo por los alrededores., metidos en más de medio metro de nieve, Con Josu en la mañana y con Felix por la tarde. Intensa la eucaristía concelebrada con Josu, Bittor, Joseba y Andoni. Emotiva, sencilla, con intenso sabor a evangelio. 
La comida con Josu y Felix ha dado lugar a una charla que se ha prolongado hasta media tarde. Situaciones, deseos, esperanzas, proyectos... Han cabido en las horas de sosiego compartidas. Un poner en común nuestras vidas, nuestra misma experiencia eclesial, nuestra misma experiencia de Dios, nuestros sueños.
Y seguir disfrutando de esta naturaleza hermosa, imponente, que Dios pone en nuestras manos como un inmerecido regalo para cuidarla. La oración de vísperas ha sido momento de compartir la acción de gracias por tanto como sosegadamente Dios nos ha regalado hoy. Un día sereno y completo, por el que sentirse agradecido.


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