Todos somos expertos políticos

Esa es la conclusión a la que, después de un breve trayecto en autobús el día después de las elecciones, mientras escucho las variopintas tertulias improvisadas entre los que nos desplazamos en él, tienes que llegar inevitablemente. Todos tenemos la solución a lo que pasa, pero nadie, especialmente los políticos -que son tontos,- nos ha preguntado. Da igual que no se corresponda con los datos, que digamos falsedades palmarias, que repitamos slóganes caducos y desechados... Todos teníamos la solución.

Y, sin embargo, hay otras conclusiones, apresuradas y revisables, claro está.

La primera es que nos lo pasamos bomba con los encuestadores de Metroscopia, SigmaDos y demás fauna consultante. Mintámosles. Qué les importará a ellos lo que vayamos a votar. Está claro que las encuestas son falsas, o inventadas, en el mejor de los casos, y no sirven más que para crear un clima concreto con clara intención de decantar posiciones indecisas, jugando con el miedo. 

La segunda es que "Unidos Perdemos" tiene un problema serio que empezar a afrontar y que se llama Pablo Iglesias. La carita de Errejón anoche era un poema. Los navajazos en UP empezarán en breve. Y desde luego les hará falta mucha agua para irse tragando muchas de las cosas que han lanzado en esta campaña contra el PSOE. A lo mejor empiezan a ser conscientes de que el mundo se expande más allá de las redes sociales. Me da pena por Alberto Garzón, que me parece honesto. Pero también deberá revisar su estrategia de confluencia, que no ha reportado beneficios tangibles.

Se quiera o no, el PSOE resiste, pese a Pablo y, lo que es más, pese a Susana Díaz, que tras perder Andalucía -y eso sí es histórico- solo tiene la opción de hacerse Boabdil y llorar en femenino, pero no la de disputar liderazgo a Pedro Sánchez. Esto está comprobado que no se perdona: esperar a que el otro -de tu familia- caiga, no tiene buena prensa entre el común de los mortales. Suena a traición, y genera la lógica desconfianza en el electorado, que se reconoce como la siguiente victima a traicionar. En el fondo Susana tiene un lema: yo, mi, me, conmigo. 

Rivera ha descubierto que todos los votos eran prestados. Y muchos de los del PP han vuelto a sus bases. Si no era capaz de jugar la alianza natural con el PP, parece que no quieren que juegue otras. No le queda más remedio que empezar a definirse con claridad, o irse a casa. Y, seamos claros. Es un imberbe. Y el electorado de este país, no es tan tonto como luego suelen decir los perdedores. Podrá ser muchas cosas, pero tonto, no.

Y, para los navegantes, también hay avisos: muchos militantes, simpatizantes, adheridos, votantes, demuestran una más que preocupante falta de discernimiento y una mezcolanza etérea entre conocimiento de la realidad y expresión de los deseos, cuando realidad y deseo suelen no coincidir. Muchos de sus lamentos lastimeros esta mañana no ponen de manifiesto más que esa falta de capacidad de lectura de la realidad. Y en el caso de muchos "cristianos" progresistas es, realmente, preocupante. Porque esto significa que seguimos sin estar donde debemos escuchando a la gente en su vida concreta y que tenemos aún ídolos por derribar.

Es más imprescindible que nunca acompañar la vida de las personas para ir generando otra manera de pensar, otra cultura y otro ambiente. Y esto no se hace a golpe de tuit, ni de slogan más o menos afortunado.

Pues nada, felicidades a todos, porque si lees las declaraciones de unos y otros, todos hemos ganado... Como siempre.

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