Orar en el mundo obrero. 8º domingo T.O.

Jesús nos invita a abrir los ojos, a vivir el seguimiento desde una mística de “ojos abiertos”, y a actuar con unos criterios que no son los de este mundo. Si no nos liberamos de nuestro egoísmo y de nuestro afán de aprovecharnos y oprimir a los demás, si no eliminamos de nuestro corazón cuanto hay de orgullo, mentira e hipocresía; si nos consideramos mejores que los demás sin reconocer con humildad nuestros propios límites y carencias, nuestra fraternidad es una farsa; nuestra corrección fraterna solo será una autojustificación de nuestra propia mentira y acabaremos creyéndola. ¡Cuántas veces nuestra crítica a la Iglesia tiene más que ver con la ocultación de nuestro pecado de manera hipócrita, que con el deseo de conversión y servicio a los pobres!

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