Añádase a la quietud derivada de mi estado, el inapropiado resfriado que desde ayer me visita, y se comprenderá que no estoy en mi mejor momento para escribir, así que ya nos veremos
No nos gusta hablar de conversión. Casi instintivamente pensamos en algo triste, penoso, muy unido a la penitencia, la mortificación y el ascetismo. Un esfuerzo casi imposible para el que no nos sentimos ya con humor ni con fuerzas. Sin embargo, si nos detenemos ante el mensaje de Jesús, escuchamos, antes que nada, una llamada alentadora para cambiar nuestro corazón y aprender a vivir de una manera más humana, porque Dios está cerca y quiere sanar nuestra vida. La conversión de la que habla Jesús no es algo forzado. Es un cambio que va creciendo en nosotros a medida que vamos cayendo en la cuenta de que Dios es alguien que quiere hacer nuestra vida más humana y feliz. Porque convertirse no es, antes que nada, intentar hacerlo todo mejor, sino sabernos encontrar por ese Dios que nos quiere mejores y más humanos. No se trata solo de “hacerse buena persona”, sino de volver a aquel que es bueno con nosotros. Por eso, la conversión no es algo triste, sino el descubrimiento de la verdadera a...
Cuidate, hombre, que entre el resfriado, el trombo, Sevilla y la iglesia, nos vas a dar un susto. Un abrazo con cariño.
ResponderEliminarFer querido: Yo también me he resfriado otra vez y además te echo mucho de menos y además quiero que te pongas bueno y además.... (paro)
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