Nunca es tarde. Reflexión de Pagola para la Cuaresma
No nos gusta hablar de conversión. Casi instintivamente pensamos en algo triste, penoso, muy unido a la penitencia, la mortificación y el ascetismo. Un esfuerzo casi imposible para el que no nos sentimos ya con humor ni con fuerzas. Sin embargo, si nos detenemos ante el mensaje de Jesús, escuchamos, antes que nada, una llamada alentadora para cambiar nuestro corazón y aprender a vivir de una manera más humana, porque Dios está cerca y quiere sanar nuestra vida. La conversión de la que habla Jesús no es algo forzado. Es un cambio que va creciendo en nosotros a medida que vamos cayendo en la cuenta de que Dios es alguien que quiere hacer nuestra vida más humana y feliz. Porque convertirse no es, antes que nada, intentar hacerlo todo mejor, sino sabernos encontrar por ese Dios que nos quiere mejores y más humanos. No se trata solo de “hacerse buena persona”, sino de volver a aquel que es bueno con nosotros. Por eso, la conversión no es algo triste, sino el descubrimiento de la verdadera a...
Hablando de la muerte... me pregunto retóricamente si aceptaría ir a un cielo en el que no esté o no vaya a estar mi hijo o hija, mi esposa, mis mejores amigos, mi madre, mis primos y primas, mi padre, mis conocidos, mis desconocidos, mis abuelos, mis.... porque, claro, yo los amo, yo los quiero, pero no todos se salvan ¡ no todos se salvarán! Inevitablemente habrá ausencias.
ResponderEliminar.... y la respuesta absoluta y tajante es: NO. No quiero ir a NINGÚN cielo en el que no estemos TODOS. No sería cielo alguno.
¿Entiendes por qué apostaté?
Pues no, ni entiendo este comentario a esta entrada en concreto.
ResponderEliminarDe todos modos la pregunta no parece ser tan retórica, puesto que apostataste. Y luego, partes de varias cuestiones que tú debes tener muy claras: que tú sí estarás y tus seres queridos no, o que todos inevitablemente no se salvarán... Ya tienes algunas certezas distintas de las que yo sostendría con mi pobre fe. Debes conocer la mente de Dios algo mejor que yo. Yo lo que conozco de Él es amor, y eso me hace confiar, sólo eso. Que no es poco.
Y por otra parte, aquí ya estamos todos, y esto no tiene pinta de cielo. A lo mejor la cuestión no es estar simplemente, sino cómo estar, y entonces, si el cómo es distinto, ésto podría empezar a ser cielo.
Gracias por responder, Fernando. Es cierto que no tiene aparente relación mi comentario con el artículo, discúlpame si te ha desconcertado. Simplemente no consideré tal circunstancia un obstáculo para inciar un diálogo desenfadado y cortés. De todos modos creí que se entendería el carácter mayestático, es decir, el planteamiento sería idéntico si en el ejemplo yo me incluyera en el grupo hipotético de los que "no se salvan".
ResponderEliminarTú eres pastor. Tú escuchas a tu corazón y sientes ese amor del que hablas. Y deseas anunciarlo. Tú, como dices, sostienes o sostendrías tus certezas, las que sean, con tu pobre fe ¿A quién se las cuentas?
¿Las cuentas?
Este blog quiere ser expresión -aunque pobre- de esas pocas certezas
ResponderEliminarEspero que no lo hayas dicho con resignación. Cuantas menos certezas mejor, no son tan necesarias "aquí". ¿Quién necesitaría tener fe, tener confianza, si vive escoltado por las certezas?
ResponderEliminarTe propongo una tarea: imagina cómo lo habrías hecho tú, cómo diseñarías un universo, cómo inventarías la vida si fueras Dios. Hazlo, aunque no lo publiques. Hazlo y léelo para ti mismo.Y no repares en detalles. Estoy seguro, con todo y tu "pobre fe", que en ningún momento habilitarías un abismo permanente, una esquina de penuria sin fin o una posibilidad de que alguien quedase atrás. Incluirías en tu diseño el mecanismo que hiciera falta para evitarlo, todas las alternativas y oportunidades que fueran necesarias.
¿Por qué entonces creer que Dios, que es un múltiplo infinito de tu capacidad máxima para experimentar y entender el Amor, la Misericordia y la Justicia, que inventó la Hermosura, lo ha hecho peor, lo ha diseñado menos bonito y ha dejado un resquicio para la soledad eterna de algunos?
Es raro...
Efecetivamente, puede ser un buen comienzo lo que escribe Jairo. Es sencillo, y por eso centra el tema.
ResponderEliminar