Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
La noche mediterránea exige algo sobre los hombros para estar al relente; más allá de mi terraza todo paz y silencio, sólo el murmullo de la naturaleza me acompañaba, hasta se han empezado a desgranar las notas del piano...
ResponderEliminarSaludos afectuosos.
La preciosidad de estas melodías me lleva a la contemplación de lo simple y lo sencillo. ¡¡Así que a disfrutarlas!!¡¡Me encantan!!¡¡Gracias por traérnoslas!!
ResponderEliminar¡¡Feliz sábado!!