Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
¿Qué le ha pasado a Francisco? ¿Se acostó sin escuchar esta preciosidad? Una música increible para ahondar en tu interior.
ResponderEliminarQue tengáis un buen día. Besos
Me he perdido algo. ¡¡Te gusta el jazz!!
Eliminaraunque es verdad que esto no es jazz. Es más chill out, o simplemente piano, a secas.
EliminarPues claro que no es jazz... jajaja
EliminarAsí fue, Mª Carmen, me acosté temprano y agotado después de haber pasado el día en Valencia del Ventoso (Badajoz) con unos amigos que me pusieron a prueba el colesterol. Bebimos algo, comimos mucho y hablamos todavía más. No tuve que conducir, lo cual es una bendición añadida y esta mañana me encuentro esta hermosísima música pidiendo limosna de amor.
ResponderEliminarEs tiempo de balance, que el vuestro arroje un saldo positivo y no olvidéis dar gracias.
Un fuerte abrazo
Eso parece una bendición. Estar con amigos compartiendo mesa y confidencias, relajarse en el viaje... y despertarse con esta música de premio.
ResponderEliminarMi balance fue positivo justo hasta este dia, a partir de aqui, aunque tengo mucho que agradecer, también me queda mucho por añorar.
Un beso