Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
En momentos de tristeza es, quizás, cuando dejamos que nuestros sentimientos afloren. Aún así es demasiado triste... Despertar así un domingo no es la idea que tenia, y supongo que Francisco se murió de la pena anoche y por eso no ha comentado nada...
ResponderEliminarJoroba, niño, ¡¡que es el día del Señor y hay que estar alegres!!
Besos
Desde el viernes tarde hasta el domingo al medio día estuve de convivencia con mi comunidad, pero no os he olvidado: el Señor da capacidad de amar más allá de las lindes que uno imagina como imposibles.
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