Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Despiértame, Señor, cada mañana y guía mis pasos desde el alba al anochecer.
ResponderEliminarDespiértame, Señor, cada mañana y ayúdame a reconocerte en el necesitado.
Despiértame, Señor, cada mañana con tu mirada en mi corazón,
para que en todo te pueda encontrar, alabar y amar.
Bueno, como oración no hay duda de que sirve, pero como canción matutina... Ufff... Voy a tener que seguir intentándolo, con lo bien que iba últimamente...
ResponderEliminarDespertome hoy, pero me concedió un poco de más descanso. Por aquello de no saber ni el día ni la hora, el despertar es para mí el momento más gozoso del día. ¡Gracias, Señor!
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