Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Nuestro tema de amor, debería ser siempre preocuparnos por los demás y hacer que las cosas sean un poco más sencillas para todos. Pero a veces, como en las relaciones, hay desencuentros que suelen pagar los más desfavorecidos.
ResponderEliminarUn tema que se puede meditar, aunque,de todas formas, sigo pensando que eres un antiguo...jajaja
Buenos días...¿Vamos por los 14.000?
Me hace ilusión pensar que se me echa de menos; pues aquí estoy, más tarde pero firme.
ResponderEliminarse te echa, se te echa
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