Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Más que una canción, un símbolo. Vuelvo a casa a la una de la mañana, cosa inédita, después de celebrar con el equipo de Cáritas la clausura del curso. Los pobres no tienen vacaciones y seguirán siendo atendidos, pero hemos cumplido con el rito: misas de acción de gracias y cervecitas posteriores con los parteners y el pater. El Señor ha sido grande con nosotros y estamos alegres.
ResponderEliminarPues para ser de nuevo la nota discordante... ¡¡En mi vida he escuchado esta canción!!
ResponderEliminarNo puedo opinar de lo que dice, porque no lo entiendo, pero su ritmo estilo country si que me gusta.
Pues no son treinta y cinco, son solo venticinco años
ResponderEliminarComo si es del año pasado...
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