Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Este tipo de historias, por desgracia, se repiten cada día más. Personas jóvenes que no encuentran un trabajo, mayores sin recursos... Pero existen organizaciones que hacen posible que vuelvan a confiar en que todo puede cambiar.
ResponderEliminarEl pasado miércoles asistí a un taller de Cáritas donde me enseñaron cómo animar y encauzar a quienes vienen solicitando empleo... No podemos bajar los brazos, pero la situación es deprimente. Es cierto que no es mucho lo que podemos hacer, pero aquello que se hace por solo una persona bien ha merecido el esfuerzo.
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