Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Anoche estaba tan dolorido que me fui a la cama muy temprano. No dormía y un minuto después de las doce escuchaba esta melodía en el móvil; sin pretenderlo, me trasportó a Granada una noche de primavera; en los jardines, la orquesta de Festivales de España... ¡Cuánto tiempo! No me dejó el teléfono hacer comentario alguno, pero supe que tenía que volver aquí para mostrar mi agradecimiento por esta delicia en ese momento tan molesto. Ahora lo repito mientras contesto para saborearlo de nuevo. Gracias, Fernando.
ResponderEliminarmúsica de fondo para la lectura, y mientras me meto en la cocina a preparar la comida de mañana, que tendremos mañana de reyes en casa, con toda la familia, y comer, comen.
ResponderEliminarSeguro que te sale exquisito. Cuando las cosas se hacen con amor, todo es extraordinario. ¡Que lo disfrutes!
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