Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Antes de ser... no se es... Entonces ¿Dónde estamos? Jajajaja
ResponderEliminarBuenos días y feliz jornada, Francisco y Fernando.
Besos
Antes de nada, quiero aclarar que no llegué antes porque me quedé dormido y salí a toda prisa para la piscina. Dicen que la piscina me viene muy bien, pero va a acabar conmigo. Para mí es un día hermoso: Mª Carmen está contenta y hasta se acuerda de mí, ¿acaso hay algo más? No entiendo cómo podía vivir antes de llegar a este encuentro. Todo mi afecto.
ResponderEliminarFrancisco.... que me acuerdo de tí siempre... Cada día os saludo a los dos, lo que ocurre es que hoy me adelanté y me has podido ver.
ResponderEliminarDicen que la piscina es genial para la espalda y para todo en general. Ya verás como poco a poco te costará menos y disfrutarás más de sus beneficios.
Un beso