Así: te necesito de carne y hueso. Te atisba el alma en el ciclón de estrellas, tumulto y sinfonía de los cielos; y, a zaga del arcano de la vida, perfora el caos y sojuzga el tiempo, y da contigo, Padre de las causas, Motor primero. Más el frío conturba en los abismos, y en los días de Dios amaga el vértigo. ¡Y un fuego vivo necesita el alma y un asidero! Hombre quisiste hacerme, no desnuda inmaterialidad de pensamiento. Soy una encarnación diminutiva; el arte, resplandor que toma cuerpo: la palabra es la carne de la idea: ¡Encarnación es todo el universo! ¡Y el que puso esta ley en nuestra nada hizo carne su verbo! Así: tangible, humano, fraterno. Ungir tus pies, que buscan mi camino, sentir tus manos en mis ojos ciegos, hundirme, como Juan, en tu regazo, y, -Judas sin traición- darte mi beso. Carne soy, y de carne te quiero. ¡Caridad que viniste a mi indigencia, qué bien sabes hablar en mi dialecto! Así, sufriente, corporal, amigo, ¡Cómo te entiend...
La ciruela es una fruta que me gusta, en general todas las frutas, como también me gusta toda la música, incluso la que menos le agrada a MC. Os eché de menos. Estuve unos días en Madrid, pero os tuve en mi pensamiento. Gracias por existir y ser.
ResponderEliminarA mi me gustan todas... las frutas, claro, porque en la música ya sabéis que tengo algunas alergias...jajaja
EliminarHe seguido tu viaje por Madrid, Francisco, tus encuentros y desencuentros, porque a veces, se nos da de todo. Espero que hayas disfrutado mucho y me alegro de que nos hayas llevado contigo.
Muchos besos