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Magnificat, de Bach

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Anhelos de discípulo

Para salir de uno mismo y andar por la vida, para dejar lo ya conoido y pasar por Samaría, para conjugar tolerancia y radicalidad a lo largo del camino, para crear espacios evangélicos y entrar en tu reino... dame mirada corta, de orfebre, que descubra, aprecie y ame lo más diminuto y escondido, y una mirada larga, de centinela, para ver el horizonte que me espera más allá de las montañas y la niebla. Y esto, Señor, dámelo cada jornada para poder gozar y recrear lo que tu Espíritu siembra con mimo en los espacios que piso y sueño en este tiempo tan convulso y yermo y con las utopías por el suelo. Florentino Ulibarri

Nada menos

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Os necesitamos. Domingo 13 t.o.

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CÓMO SEGUIR A JESÚS

30 de junio de 2013 13 Tiempo ordinario (C) Lucas 9, 51-62 Jesús emprende con decisión su marcha hacia Jerusalén. Sabe el peligro que corre en la capital, pero nada lo detiene. Su vida solo tiene un objetivo: anunciar y promover el proyecto del reino de Dios. La marcha comienza mal: los samaritanos lo rechazan. Está acostumbrado: lo mismo le ha sucedido en su pueblo de Nazaret. Jesús sabe que no es fácil acompañarlo en su vida de profeta itinerante. No puede ofrecer a sus seguidores la seguridad y el prestigio que pueden prometer los letrados de la ley a sus discípulos. Jesús no engaña a nadie. Quienes lo quieran seguir tendrán que aprender a vivir como él. Mientras van de camino, se le acerca un desconocido. Se le ve entusiasmado:”Te seguiré adonde vayas”. Antes que nada, Jesús le hace ver que no espere de él seguridad, ventajas ni bienestar. Él mismo “no tiene dónde reclinar su cabeza”. No tiene casa, come lo que le ofrecen, duerme donde puede. No nos engañemos. El gran...

El valle de las leñas amarillas

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No se trata de hacer un Estado católico

Habla J.B. Metz de la fácil diferenciación entre la teología política antigua y la nueva. Aquella va de la estoa hasta Carl Schmitt, y es una teología política estatal, cuya clave era (ya en 1963) que la época de la estatalidad estaba tocando a su fin, y sobre ella no se debían desperdiciar más palabras. Por eso le llama –y me llama- la atención que siga habiendo quienes, instalados en centros de “poder” religioso, y añorantes de tiempos otrora ¿mejores?, siguen buscando en la teología política una ideología de la estatalidad que se plasme en un Estado católico. En ese contexto ideológico habría que situar muchas de las proposiciones que sobre enseñanza religiosa, sobre regulación del matrimonio, sobre moral (sexual, que parece que es la única que existe) se realizan desde ciertos ámbitos eclesiásticos y, sobre todo, los tonos y tintes con que se hacen. Igual que en ese contexto han de situarse muchos silencios respecto de cualquier tema estructural y social, con el falso e inter...