Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
De qué callada manera me ausenté. Dos días en el hospital y ahora en casa convaleciente, no yo, sino mi hijo, a quien volvemos a cuidar al cabo de los años. ¡Gracias, Señor, por cuidar de él!
ResponderEliminarEspero que no sea grave y haya ido todo bien. Un abrazo y bienvenido
EliminarSiento mucho lo de tu hijo, aunque espero que se restablezca muy pronto. Los cuidados de mamá y papá hacen milagros. Es como volver a la infancia. ¡Cómo echamos de menos esos cuidados algunas veces! Que vaya todo bien. Un beso
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