Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Esto es lo que estaba deseando mi alma esta noche, un poco de armonía. Hemos tenido una acogida desbordante: cada día más personas, cada vez lo problemas más grandes y el amor de Dios derramándose a manos llenas. ¡Bendito sea!
ResponderEliminarUnos buenos acordes con una guitarra... ¡Qué bien suenan! ¿Verdad?
ResponderEliminarLa guitarra siempre ha sido mi asignatura pendiente: desde pequeña he querido aprender a tocarla.
Francisco, en todas las parroquias está ocurriendo lo mismo... Cada día son más los necesitados y, gracias a que personas desinteresadas dan un poco de sí mismas y de sus recursos, podemos aliviar en parte sus necesidades. Espero, que esta situación termine pronto y puedan sentirse mejor.
Que tengáis un buen día. Besos