Querida vecina: en este día más que primaveral, en medio del invierno, como bien recoge nuestro amigo Forges , y haciendo uso del catarro que la viñeta trae asociado inevitablemente y yo sufro, tengo que continuar la charla mensafónica interrumpida por las horas esdrújulas, como dice Manolo, para trasladarte en mi calidad de abuelo algunas reflexiones para tu buen gobierno, ya que la inexperiencia de tu mocedad puede hacerte caer en errores vitales que, consejos buenos, te pueden evitar. Ya ves, licencias que uno se puede permitir por aquello de la edad. Espero que los recibirás como un regalo, pues con ese ánimo van, y que sabrás atesorarlos para que cuando, transcurrido el tiempo, llegues a mis años, puedas sentir que los has vivido con provecho, y sobre todo que quieres vivir aún más. Como verás, hacemos caso, y los mayores cuidamos de los pequeños. El primero es que aprendas de ellos; de tus mayores. Aprender no es copiar. Porque algunas cosas mejor no repetirlas. Aprender es llen...
Esta pasada noche no ha sido para mí nada bella; vengo del sepelio de un amigo, de un hombre bueno, y sólo la certeza en que el Padre lo va a recibir en sus brazos me sosiega. No obstante, la música es bellíma, todo un regalo. Muchas gracias.
ResponderEliminarLo siento Paco.
EliminarPor una vez, estoy con Fernando: siento mucho lo de tu amigo. A veces, cuando ocurren estas cosas, nos damos cuenta de lo pequeños que somos y que, lo que de verdad importa, es el amor que vayamos dejando por el camino.
EliminarEstuvo 16 años con mucha limitación, apartamiento y sufrimiento; junto a mi esposa, le hemos regalado la tarde del domingo de casi todo ese tiempo semana a semana: ahora sentimos el vacío, pero estamos felices de haberle regalado lo poco que tenemos. Gracias por vuestras condolencias.
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